jueves, 27 de julio de 2017

El Jamón. Modelado de ramas y trasplante.

Hola amigos.

Hoy una entrada sobre acebuches peninsulares. "El Jamón" os lo presenté en esta entrada:


Con un aspecto muy llamativo, poco a poco ha sido retocado de madera y de vena viva, pero eso os lo mostraré otro día. Hoy os mostraré el resultado de su trasplante a una maceta china reparada, anteriormente en los pies de la Taréntola, y del modelado de las ramas para continuar con la construcción del andamiaje sobre el que formar los volúmenes de verde.

Aquí lo tenéis en enero del 2014, cuando me lo trajo Vicente Cabral:


Como va evolucionando por esa vista, que actualmente es el lateral izquierdo:
 La parte trasera también ha cambiado bastante desde que se esbozó la situación del ápice:

 Un detalle de las ramas desde la posición trasera:

El lateral derecho. En esta imagen vemos como se necesita mucho más volumen de verde en determinadas zonas. Estas imágenes me ayudan a ir viendo las futuras intervenciones que necesita este acebuche.

Y para terminar la revisión de hoy, la evolución del frente. En su estado original, enero de 2014:

Tras el trabajo de madera y su trasplante a maceta de bonsái:

Y tras los trabajos de hoy:
La nueva maceta, más alta, ha permitido crear una imagen más llamativa. Visualmente ha ganado altura la primera rama, y el conjunto se ve más armonioso.

En tres años y medio ya va reflejando en sus ramas la idea del diseño que me planteé, aunque como en todos mis trabajos, seguiré mirando mucho el Jamón para intentar mejorarlo.

Un bonsái es una obra de arte viva, y evoluciona con nosotros, que debemos estar a su altura para lograr el mejor resultado.

Un saludo.

Juan Antonio Pérez González.

domingo, 23 de julio de 2017

Retoque a mis tejos, El Monaguillo y Vientu.

Hola amigos.

Hoy toca actualizar la información sobre el modelado de dos de mis tejos.

El primero que os muestro es el MONAGUILLO, como lo bautizó mi amigo Juan Tito Santos. Ya os conté el cambio radical que le hice, al transformarlo de un estilo en cascada a un estilo sharimiki, de los que me gustan a mí, donde se aprecie en todo su esplendor la magnífica madera muerta de esta especie.

En abril de 2016 lucía así:


No es que crezcan mucho en mi tierra los tejos, pasa como con los ullastres en el norte. Los levantes, el excesivo sol, y que para mí no es una especie a la que esté muy acostumbrado, tienen las culpa. Pero algo sí que crecen, y al cambiarle la ubicación, el tejo lo ha agradecido, lo que ha permitido seguir avanzando en su modelado.

Un poco de alambre y distribuir la ramificación estratégicamente para que reciba bien la luz. Una buena carga de abono y al estante.


A este tejo le he dado muchas vueltas, y siempre estoy maquinando ligeros cambios, como el que os muestro. Ya iré viendo que opción me quedo.


El segundo tejo ha sido un auténtico suplicio, ya que empezó a perderse el tronco principal, retirando savia poco a poco, nada surtía efecto, y ni haciendo algunos injertos laterales pude salvarlo. Así que he tenido que volver a construirlo con el hijo, o tronco secundario, únicamente, quedándome con la base del tronco principal por lo llamativo de su madera muerta. He eliminado la madera joven y de momento, se queda en el nuevo diseño.

El tronco secundario sin embargo no ha sufrido ningún daño, y eso me ha permitido trabajarlo. Así estaba en julio de 2015:


Y este ha sido el trabajo de remodelación, con diferentes vistas que me permitan seguir pensando en su diseño definitivo:







Y de momento es todo lo que os puedo mostrar.

Un saludo.

Juan Antonio Pérez.

jueves, 30 de marzo de 2017

Ullastre "La O", 8 meses de modelado.

Hola amigos.

Hoy toca mostrar la evolución de un acebuche mallorquín (ullastre), que lleva conmigo 8 meses.

En casa del propietario, en Mallorca, antes de enviármelo.


Confío en este buen amigo y se que los acebuches los enraíza perfectamente, así que no me preocupa trabajarlos desde que llegan a casa. En este caso, corría el mes de julio de 2016, y tardé poco en comenzar a pensar en su modelado. En esta ocasión el frente no tenía duda, el elegido por el propietario, mi amigo Vicente.


Un desfoliado, selección de ramas y a poner algo de alambre:


 Pocas ramas que modelar, y de momento las coloqué provisionalmente, dándoles un poco de movimiento. Además realicé un trasplante light, sin tocar apenas raíces ni deshacer mucho el cepellón, a una maceta Rehiou que tenía disponible. Ya sabéis mi debilidad por verlos y trabajarlos en sus macetas de bonsái, no hay problema.


Por la parte trasera:



Además del ala de madera muerta. muy vieja y castigada por las inclemencias del tiempo, lo más destacado estaba algo tapado en la maceta, y era ese hueco en forma de O, así que ya tenía nombre.

El ullastre no se resintió en absoluto. De hecho, tres meses  más tarde, en octubre de 2016, ya tenía que estar eliminando alambre y pinzando. Con eso, y el defoliado, se multiplican las ramas secundarias y vamos engordando poco a poco las ramas principales.


Tras el nuevo modelado de ramas en la parte trasera:


La parte delantera:


Y el modelado desde el frente:


Y llegamos a esta primavera, marzo de 2017. Ya estaba disparado y me gusta repasarlos antes de que sigan creciendo alocadamente en la estación primaveral. Los alambres de octubre ya habían dejado marca, fijando la posición de las ramas, pero había que retocar algunas cosas en el diseño:

Tras el modelado. La rama de contrapeso ha sido levantada un poco, además de presentarla hacia el frente algo más, la copa va disponiendo de bastantes ramas que permiten ir cerrándola, y la rama principal en cascada sigue su evolución.


Una comparativa antes y después del trabajo desde una vista algo más apical:



Y para terminar, el frente antes y después de este último modelado:



Como podéis comprobar, con más ramas es más fácil realizar el boceto de las futuras masas de verde, y esta cantidad de ramas la he consiguido aplicando dos defoliados y dos pinzados. Pero sin un buen clima como el del sur, y un buen régimen de abonado, no hay manera de conseguirlo tan rápido.

Un saludo.

Juan Antonio Pérez.

jueves, 23 de marzo de 2017

El surquito, un año de formación en su maceta de bonsái.

Hola amigos.

Ha pasado un año desde la pasada entrada al blog de este magnífico, a pesar de su pequeño tamaño, ullastre mallorquín.

Los acebuches (Olea europaea var. silvestris) evolucionan especialmente bien en el sur de España. El Puerto de Santa María tiene un clima ideal para ellos, y se pueden formar muy rápidamente.

Algunos amigos se sorprenden de que plante los árboles muy pronto en maceta de bonsái, pero es que no encuentro el motivo de no ponerlos en ellas si se dispone de buenas macetas, como es el caso, primero, porque la imagen general es más agradable, y segundo, porque como podéis comprobar en esta entrada, no se resienten para nada en su cultivo, al revés, al usar macetas más pequeñas, los crecimientos son más equilibrados, los entrenudos más cortos y las hojas más pequeñas.

Así llegó a mis manos en febrero de 2016:


El resultado del primer trabajo y el trasplante a maceta Reihou, del Sr. Katsushi Kataoka, del horno Seizan:


Imagen apical de las dos únicas ramas disponibles:


 Detalle de los crecimientos de las ramas secundarias y terciarias en agosto de 2016:


El tamaño de las hojas de este ullastre:


Vista apical de la copa tras un año de formación:


El frente en agosto de 2016, tras desfoliar y alambrar los nuevos crecimientos:



El frente antes del nuevo trabajo de modelado de ramas en marzo de 2017:



El frente tras el desfoliado y modelado de ramas en marzo de 2017:

 El lateral derecho antes del último modelado:


El lateral derecho tras el modelado:


La parte trasera antes de los trabajos:


Y la misma vista tras el modelado de este comienzo de primavera:


 Ahora una buena carga de biogold para que brote con fuerza y podamos continuar con su modelado.

Un saludo.

Juan Antonio Pérez.








jueves, 16 de febrero de 2017

El Cisne, un álamo blanco muy particular.

Hola amigos.

Hoy os quiero mostrar la evolución de un álamo blanco.

Han sido algo más de 7 años de formación, y realmente el resultado actual me sorprende hasta a mí. Son de esos materiales poco valiosos que te regalan y con todo el cariño del mundo intentas sacar algo decente de ellos. Después, año tras año, los cuidados van dando su resultado, y lo que en principio era un patito feo se termina convirtiendo en un cisne.

En este caso el regalo se lo tengo que agradecer a mi amigo Fernando Veas. Así lucía al llegar a casa el 14 de septiembre de 2009, tras regresar de la reunión de los domingos en Chipiona:





Tras darle muchas vueltas y cortar parte del contenedor de plástico para ver donde comenzaban a salir las primeras raíces, decidí quedarme con la base únicamente. El resto de la rama disponible se eliminó, era indomeñable por su grosor. Así lo dejé al pobre:


Me estuve pensando mucho que hacer con la antigua rama cicatrizada, ese antiestético muñón. La imagen del material disponible era desalentadora.


Para seguir analizando el posible diseño opté por sacarlo totalmente del contenedor y la cosa empeoraba, ahora comprobaba que bajo la primera raíz solo había un trozo de tronco sin raicillas, así que me la jugué y eliminé bastante del mismo, dejando tan solo la raíz más alta.


Un poco de alambre para ir acercando las ramas al tocón y a dejarlo crecer libremente.


Tres meses más tarde, el 20 de diciembre, se podía comprobar que el álamo seguía vivo y terminé por eliminar el antiestético tocón. El aspecto era algo mejor, pero no mucho, con una enorme cicatriz que sería difícil de cerrar.


Ocho meses más tarde le tocaba pasar de nuevo por el banco de trabajo. Estábamos a finales de agosto de 2010, y los crecimientos de este primer año había ayudado a engordar la continuación del tronco. Por lo menos el árbol estaba sano. Se desfolió casi al completo y se modeló, cerrando bastante algunas curvas de la continuación del tronco con tensores.


En diciembre de 2010, tras eliminar las hojas que quedaban tras la otoñada. Ahora teníamos algunas ramas más con las que trabajar.

He elegido esta fotografía porque me estuve planteando cambiar el frente para que la gran cicatriz quedara atrás.


Los dos años siguientes fue más de lo mismo. Seguir dejando crecer, podar, alambrar, y pensar que hacer con él. No me convencía nada, y en esta tesitura suelo dejar de lado a este tipo de árboles, hasta que me llega la inspiración. Ellos lo agradecen poniéndose fuertes. La siguiente imagen es de enero de 2013:


Esa inspiración buscada me llegó en verano, el 11 de julio de 2013. Realicé una poda fuerte del álamo y me dispuse a intentar hacer algo con la cicatriz. Se me ocurrió realizar un par de zonas de shari que darían más carácter al tronco y harían menos monótono el movimiento del tronco. Lo mejor ante un defecto tan evidente es intentar convertirlo en una virtud o punto de interés.




El labio formado en el antiguo corte era bastante grueso, y la rama estaba engordando y adquiriendo algunas curvas interesantes.


Llegado el periodo vacacional navideño me propuse seguir avanzando en la transformación del feo corte y el shari creado para conseguir ese punto de interés. Cogí la Dremel, que últimamente utilizo poco, y me puse a comer madera. Ahuequé la vieja cicatriz y comuniqué las dos partes de shari con un hueco en el tronco, sobre todo para que el agua no se acumulara allí y drenara bien. Ahora tenía dos zonas de vena viva subiendo por el tronco y un uro-shari bastante interesante en la parte frontal del tronco.





Un tensor de alambre con goma protectora me ayudó a seguir cerrando curvas en la rama continuación del tronco.


Una sesión de alambrado y a pensar en el nuevo ángulo de plantado. Levantar el tronco hacia la izquierda o hacia la derecha. No lo tenía muy claro, pero en principio lo pensé de esta manera:


Ahora desde el frente la línea del tronco comenzaba a gustarme. Es lo que tiene este arte, lo que al principio te parece feo, termina gustándote.  Estábamos en las vacaciones navideñas de 2013. Algunas imágenes del nuevo diseño:




Ahora a descansar y a mantener los trabajos característicos de la especie, sus podas, defoliados y alambrados. Suelen secar ramas sin motivo, pero este ejemplar en particular no lo hacía mucho. Las heridas fueron cerrando y mi idea de un nuevo cambio de diseño, gestándose.

Una imagen del 16/7/2015:


Una imagen del 24/1/2016 tras el alambrado y antes de ser trasplantado:


Esta especie me gusta disfrutarla al desnudo, pero las hojas con ese color claro del envés son bonitas. Algo grandes, eso sí, pero suelen reducirse bien si se hacen los desfoliados pertinentes. Aquí os muestro al álamo con el resultados de 6 meses creciendo tras el trasplante. Antes y después del desfoliado del  29/6/2016:



 Otros 6 meses de crecimiento y otro desfoliado para alambrar:


Y llegamos a estas Navidades, cuando por fin me decido a girar el tronco hacia la derecha y buscarle otra maceta profunda. El objetivo, intentar aumentar el tamaño de la copa con ramitas finas.


Se nota algo raro cuando se fotografía en el ángulo antiguo, ¿no?.


Pero era con la idea de hacer una foto composición con esta maceta Yohen, de Tokoname:



Y como el foto montaje me convenció, el 12 de febrero de este 2017 fue trasplantado y reajustado algo el posicionamiento de las ramas, bajando algo algunas y subiendo las puntas de otras. No está nada mal el resultado, ya no es el patito feo del principio, ahora es EL CISNE:


 12/2/2017



La mesa es una mesa antigua japonesa que me proporcionó Erasmo y que me trae muy buenos recuerdos de hace dos concursos de Alcobendas, de una magnífica comida en el asador del parque del arroyo de la Vega en compañía de buenos amigos.

Y eso es todo de momento, ahora los trabajos se centrarán en conseguir que el volumen de la copa siga aumentando, pero de manera bien proporcionada, con terminaciones finas y ramas delicadas, la base ya se ha conseguido, ahora a intentar mejorarlo.

Un saludo.

Juan Antonio Pérez.

Astronomy Picture of the Day

Latin quote of the day

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